ASTROLOGÍA Y PSICOLOGÍA

Me da mucho gusto iniciar esta sección en la que estaremos explorando la relación entre el cielo, el mundo y la personalidad.

En este blog, se pretende encontrar la relación entre la astrología, la psicología y el destino. Ya muchos historiadores, así como grandes astrólogos se han ocupado de este tema.

La intención de abrir un espacio para este, es retomar los temas a partir de la actualidad, es decir, reinventar, recrear, y actualizar a la luz de este mundo nuevo tan cambiante la tradición milenaria de la astrología, así como su relación con la psicología y la ciencia.

Sean ustedes bienvenidos a este espacio, que en principio será informativo y que conforme vaya avanzando se convierta en interactivo.

Un afectuoso saludo de Oscar Solís.

DESDE EL DIVÁN

 

                                                                            


                                                ANOREXIA Y BULIMIA





                   UNA FORMA DE VIOLENCIA CONTRA EL CUERPO

                                     ESTUDIO DE UN CASO



El presente artículo forma parte de un libro que se está elaborando en co-autoría con la mujer que  padece este problema  y que forma parte de su existencia. Aquí solamente plantearemos el caso y su relación con la carta natal  de la protagonista de esta historia.



Primeramente se hace necesario mencionar que en la psicología clínica este padecimiento esta tipificado como trastornos de la conducta alimentaria. Aunque la descripción del DSM IV® hace alusión a la descripción de la conducta, en su etiología podemos encontrar aspectos ligados en primer lugar con la autoestima y cómo esta se ha formado en la persona, además de las tendencias que de forma congénita el nativo puede tener.      



Algunos de los criterios del DSM IV® respecto a la anorexia nerviosa son los siguientes:



“A. Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla…



 B. Miedo intenso a ganar peso a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.



C. Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que que comporta el bajo peso corporal.



Especificar tipo:

Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a atracones o purgas.

Tipo compulsivo/purgativo: En este caso si recurre, incluyendo el vómito.”



En el caso de la bulimia, el DSM IV®, dice:



“A. Presencia de de atracones recurrentes: Un atracón se caracteriza por:

1)    Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo ( por ejemplo, en un periodo de 2 horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo de tiempo similar y en las mismas circunstancias.

2)    Sensación de pérdida de control sobre la ingesta de alimento ( por ejemplo, sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).



B. Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo.



….

D. La autoevaluación  está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.”



Como se observa, la auto-imagen es fundamental en la presencia de los síntomas, esto es, cómo se percibe el sujeto así mismo. Esta auto-percepción, naturalmente es reflejo de la autoestima del nativo. Es aquí en dónde centramos parte de nuestra atención.

Lo que llamamos baja autoestima es básicamente la incapacidad de una persona de amarse así misma, esto es, de no saber de su propia valía. En esencia existe una sensación de insuficiencia, no se es lo suficientemente valioso como para vivir. Existencialmente la persona con baja autoestima hará cosas para cubrir su “insuficiencia”. De forma que siempre el “otro” es primero que él, es decir su vivir está en segundo plano, se siente no merecedor ante los demás. Por eso en muchos casos la persona se la pasa haciendo méritos para ser aceptado, su solo ser, no vale, y, tiene que añadirle algo. Ese algo puede ser de muchas formas, desde querer pasar desapercibido, servir a los demás para quedar bien, sacrificarse por los otros en exceso, y, las patologías que llegan al extremo de la autodestrucción. De ahí lo que podríamos definir como complejo de culpa ontológico, mas que psicológico. La culpa es existir con esa deficiencia: “No soy lo suficientemente valioso como para ser amado”. Una indignidad de origen se hace patente en el sujeto: “Como soy, no valgo”. Su ser en tanto tal no es digno, y tendrá que hacer cosas para ver si se “puede ser de otra manera”, cambiar su esencia. Una de esas formas es cambiar su cuerpo, modificarlo, con la esperanza de que al cambiarlo se modifique su esencia, sin darse cuenta que el movimiento exterior no modifica lo interno, entonces la persona está atrapada en su eterna insatisfacción, y, aparecen los síntomas obsesivos y compulsivos persiguiendo hacia fuera lo que está dentro.

¿De dónde proviene este complejo de baja autoestima. ? Está anclado en principio en la formación de la personalidad desde el vientre materno, los primeros cinco años de vida en primer lugar. Después en el desarrollo de la segunda infancia y la pubertad. Lo que sucede en relación al vínculo con la madre, luego con el padre y, de cómo se da el vínculo entre estos, es determinante. El infante es profundamente susceptible al afecto de sus padres, a su aceptación, y, en última instancia a sentir con claridad su amor incondicional.



La persona anoréxica y/o bulímica, es claro que no acepta su cuerpo. Pero en esencia no se acepta como ser en el mundo. Y vamos entonces viendo el papel determinante de las figuras que le dieron vida, para que se instale ese mal en su existencia.  Algunas citas del Kaplan y Sandock:

 “Estas pacientes suelen perder el sentido de autonomía y autoconfianza. Muchas sienten que sus cuerpos están de alguna manera bajo el control de sus padres. La auto inanición se convierte así en un esfuerzo para adquirir la condición de persona única y especial. Solo a través de actos de extraordinaria autodisciplina puede desarrollar el sentido de autonomía y autoconfianza la paciente anoréxica.

Los psicoanalistas que tratan pacientes con anorexia nerviosa están de acuerdo generalmente en que se trata de jóvenes que han sido incapaces de separarse psicológicamente de sus madres. El cuerpo pasa a ser percibido como si estuviera habitado por la introyección de una madre intrusita y no empática. La inanición puede tener el significado inconsciente de tener el crecimiento de este objeto interno intrusito y, de ese modo destruirlo.”

En otro párrafo, respecto a la bulimia dicen nuestros autores: “Los pacientes bulímicos describen a sus padres como negligentes y rechazantes”.



Nuestra amiga que prestó su carta natal, y que ocultaremos su identidad, por lo que la llamaremos Ana, tiene treinta años, es casada y madre de tres hijos.  Ella ya ha estado internada en dos ocasiones durante seis meses cada vez. Está plenamente consciente de su propio caso. Está en terapia psicológica, además de estudiar la carrera de psicología clínica. En el proyecto que ahora nos ocupa, ella ha decidido como parte de su proceso escribir un libro en co-autoría con el autor de este artículo, que tiene implicaciones terapéuticas. Las sesiones están siendo grabadas, y estamos en la etapa de reconstruir su historia.

La carta natal ofrece un retrato claro de su caso. La interrogante es de si ofrece salidas. Desde la perspectiva psicoastrológica, me atrevo a decir que si.  Veamos que nos dice su carta.



Lo primero que llama la atención es esa triple conjunción de la Luna, Marte y Saturno, en una cuadratura muy cerrada con Plutón. Al mismo tiempo esa conjunción hace un trígono con Júpiter y Ceres. Está claro que Júpiter es el planeta de los excesos, y, que la Luna además de representar a la madre, tiene que ver con la nutrición, y Ceres el asteroide, está relacionado con la alimentación, y, el estilo o la forma de relacionarse con la comida. Sin embargo, estas primeras aproximaciones son periféricas. Entremos un poco a la relación de origen.

En esa triple conjunción, es posible ver un exceso de autocontrol y una violencia hacia sí misma. Marte-Luna nos habla de una protección encarnizada, de una sensibilidad hacia la discordia, de sentimientos de cólera, de conflictos emocionales. Hay una necesidad de movimiento y de quemar energías. Puede hablar de una madre violenta, que puede ser sórdida y devaluadora  hacia el nativo.  Ana dice que su madre era agresiva y ausente. “Mi madre era muy agresiva y humillante, además de ausente… ella tiene también adicciones (no especificamos aquí cuales), entonces también era muy ausente. Y mi padre siempre fue tibio y ausente…Entre ellos había muchos pleitos”. Esta cita es literal de nuestra nativa, dice Sue Tompkins en su libro de Los aspectos en astrología: “Algunas personas con esta combinación suelen hablar del hogar familiar como un lugar en el que los padres u otros miembros de la familia nunca discutían, pero en el que, sin embargo, siempre se respiraba un ambiente lleno de odio. Lo mas normal es que el niño Luna-Marte captase toda esa rabia no expresada y  la absorbiese como una esponja…Una palabra clave para esta combinación muy bien podría ser la de apasionadamente protectora. Normalmente el sujeto Luna- Marte suele tener una madre excesivamente dominante a la vez que protectora”. Para Ana el tema de su madre ha sido clave en toda su vida. Ya habrán notado la presencia de Saturno en la ecuación. Este planeta tiene que ver con el control entre otras cosas. También con la autodisciplina y la culpa. Por supuesto que en el fondo, en tanto su naturaleza y su origen mitológico, está ligado a la auto devaluación. Si algo se pudiera decir de Luna-Saturno es lo relacionado con el sentimiento de insuficiencia como mujer, al mismo tiempo con el tema de una madre castrante y rígida. Dice Tompkins: “He conocido muchos casos de mujeres con anorexia o bulimia con fuertes contactos entre Luna y Saturno en sus temas. En estos casos, el individuo puede ser considerado como un ser que se niega a sí mismo la comida, controlando (o no) el consumo de ésta o, bien, que se sobre alimenta en su intento por suplir todo ese alimento que no pudo recibir en el pasado. Algunos psicólogos interpretan la anorexia como una resistencia de la persona a proteger, a cuidar y a convertirse en adulta, así como hacia todos los aspectos femeninos en general, quizá junto a una fuerte e inconsciente vinculación emocional con la figura del padre.” Y, claro que esto concuerda muy bien con esta configuración planetaria.

En otro artículo sobre violencia publicado en “Casa 9” (revista No. 3), hablaba sobre la violencia en esta combinación planetaria, sobre todo cuando Plutón (como es este caso en la cuadratura ya mencionada), está presente. La violencia está en esta carta presente en la expresión de la vida de Ana, en primer lugar con el hogar de origen, con la madre que hemos ya descripto, y, el cuadro completo que incluye al padre. La violencia es ahora hacia su vida. Ella expresa que “la vida es una mierda”, que cuando vomita es para sacarse toda la suciedad de dentro, y devolverle al mundo su porquería. Hay un elemento que es un intento de “purificación (Plutón)”, que incluye ese coraje contra la vida. Su intento de transformarse pues, está cargado de una violencia profunda. Sabemos que la relación Luna-Plutón, nos habla también de una madre muy poderosa y/o manipuladora. Pero también hay elementos de intensidad en la vida emocional, de sentimientos enterrados que necesitan salir para liberar al nativo de su odio a la vida. En ocasiones el nativo con esta combinación planetaria es como una espina clavada en el resto de la familia. Recordemos que Plutón en la carta de Ana hace cuadratura al stelium Luna-Marte-Saturno.



Este aspecto de alta tensión le da a nuestra protagonista un elemento de adrenalina constante. Ana practica además de dos a cuatro horas de ejercicio en el gimnasio. Los libros sobre este tema consideran este punto. Sin embargo, en Ana es paradójico, al mismo tiempo que el ejercicio la puede aniquilar (ella dice constantemente en terapia: “me quiero borrar, desaparecer”), también la salva. Esa energía de Marte y la disciplina de Saturno la hacen canalizar parte de su violencia. El problema está en transformar la autodestrucción en un elemento de vida y amor así misma.



La carta de Ana tiene un abanico de posibilidades, aquí nos hemos referido solo a unos aspectos. Hay mucho por explorar, desde los reforzadores inconscientes en los aspectos de quincuncios del Sol a Plutón y a Neptuno, así como los aspectos armónicos.



Parte de la terapia puede manejarse a través de su ascendente que es Leo y de su Sol en Tauro que es el regente de su ascendente. El amor a su imagen, el encuentro con el anhelo de su identidad en Tauro y así rescatar su autoestima en su esencia, será parte del trabajo. Otro objeto de trabajo está en su Venus en Piscis.



Como sabemos toda carta tiene su parte luminosa y su parte sombreada. Ana, quien es la que encarna esta disposición del cielo de ese día  a esa hora en ese lugar, tiene muchos caminos en el mapa de su vida. Ella tiene muchas ventajas, pero la más importante hasta hoy, es su conciencia y su voluntad para la realización plena de su horóscopo en la búsqueda de la luz del mismo.                          




       

                                                        OSCAR SOLÍS ARIAS
                                                        DR EN PSICOLOGÍA
                                                       ASTRÓLOGO NCGR II
                                                        oscarsa@live.com.mx