LAS DIMENSIONES DEL LIDERAZGO
ESCUCHA
Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.
Publio Siro
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Sigmund Freud
Cuando hablamos de las habilidades en la comunicación, nos referimos a dos elementos fundamentales:
-Habilidad de recepción.
-Habilidad de emisión.
Aquí en esta propuesta, privilegiamos la habilidad de recepción, ya que de ésta depende la segunda. Veámoslo así: si no hay recepción, no puede haber emisión. De hecho la vida humana desde su origen es de esa manera. Primero se escucha, luego se observa y después se repite, es decir, para expresarnos, es importante asimilar a través de los sentidos el entorno, y, es así que el recién nacido incorpora el mundo y aprende a emitir. De hecho, entonces los sentidos nos facilitan adaptarnos al mundo. El mundo abarca la posibilidad de ser captado por los cinco sentidos, y es el de la vista y el oído los que hacen que se desarrollen mejor el cerebro. De estos dos está comprobado que el oído facilita mejor el desarrollo del cerebro, por eso el sordo, es también mudo.
En este capítulo se propone precisamente que el sentido del oído está al servicio de la escucha.
Lamentablemente la cultura nos va condicionando y el arte de escuchar se pierde paulatinamente.
Vayamos al verbo escuchar. El diccionario etimológico dice "escuchar, prestar atención para oír: anticuado ascuchar (probablemente influido por el prefijo español es-), del latín vulgar ascultare, del latín auscultare…." (Breve diccionario etimológico de la lengua española. Guido Gómez de Silva. Ed. FCE).
Auscultar incluye explorar, explorar por otro lado, implica búsqueda, y cuando ésta es genuina hay sorpresa y encuentro. Esto quiere decir que escuchar en el sentido que aquí queremos plantear implica ese "auscultar", ese investigar a partir de la atención auditiva. Es el fenómeno de atender, "tender- a", ese otro al que prestamos atención. El fenómeno de la escucha, incluye pues, la atención.
Prestar atención implica renunciar a mis "modelos mentales", a mis "prejuicios", para recibir lo que el otro quiere decir. Dice Debashis Chatterjee en su libro "El liderazgo consciente": "J. Krishnamurti dijo que cuando intentamos escuchar descubrimos que es sumamente difícil, porque estamos siempre proyectando nuestras opiniones ideas, prejuicios y contrastes, inclinaciones e impulsos. Cuando éstos dominan, apenas escuchamos lo que se dice porque estamos ahogados por nuestro flujo interior." (El liderazgo consciente. Debashis Chatterjee. Ed. Granica P 143 pp4).
Escuchar entonces, es algo que requiere entrenamiento. Oír, que se refiere al uso del sentido del oído, es la facultad física que en cualquier ser humano "normal" tiene. Escuchar es el uso del sentido del oído para captar más allá del mismo. En eso radica el desarrollo de una inteligencia más profunda.
En oriente escuchar es sinónimo de aprendizaje, puesto que aprender implicaba una atención especial en donde el escuchante absorbía de manera total lo que sus maestros, con discípulos, y en general los demás, expresaran.
Cuando queremos que alguien nos escuche, le decimos "presta atención", porque queremos que realmente capte aquello que le estamos expresando.
"En el esquema de la lógica lineal, escuchar figura como el paso último en el proceso de comunicación. Sin embargo, la verdad es que la comunicación comienza con el acto de escuchar. Incluso cuando hablamos, escuchamos nuestras propias voces." (Ídem opus cit. P143 pp3).
OSCAR SOLÍS